El desierto....
un microcosmos cambiante
de minúsculos granos de arena
esculpido por el viento,
donde veo formas y contornos
perfectamente moldeados
por una creatividad divina.
Luz y sombra en máxima armonía.

Deslumbrado ante su bella simplicidad,
me seduce con sus sinuosas y perfectas curvas.
Escucho su voz, oigo los tambores, siento los espíritus
y veo como a poco cubre mis huellas
con su fino manto de arena,
haciéndome recordar,
que a veces hay que olvidar.

                                             Oscar Sol