Ven y te enseñare un mundo solarizado
a través de mis ojos.
Algo para tu inconsciente,
un ardiente pedazo de cielo.

El león canta en la jungla de asfalto,
y yo estoy en las profundidades,
escuchando los violines de la eternidad.
Cielo e infierno se mezclan en la fina copa de vino
de la que bebo y bebo sin nunca saciar.

En los pasadizos del cielo golpeo las puertas de acero.
Escapando del engañoso mundo real,
veo al ángel de la gran puerta que señala el camino.
Y voy allá, en busca de la sagrada visión persiguiendo
a los escurridizos fantasmas.

Dali grita y con cuatro ojos
mira mas allá a través de la puerta del templo.
El sol se eclipsa y caigo en los Docklands.
Sal de aquí, vigila tus pasos y no olvides
que el ultimo tren, sale a medianoche.

                                                       O.S.