Miles
que no cientos de caras se desvanecen en la carretera.
Ojos que se clavan como dagas nanosecundales,
caras que se giran en busca de los ojos azules del huevo rojo.
No somos reyes, pero venimos de otro mundo.
Patadas al mulo, atizos al burro, cargas inhumanas, animales maltratados.
Perros, muchos perros, niños, muchos niños,
sin dirham ni stylo ni bombón.
El pastor espera con sus ovejas para cruzar la carretera,
y las cabras se suben a los árboles; a quien le gusta el argán??
Veo el Renault 9 el 11, el 12 el 18 el 19 el 21 e incluso el 4, pero no el 7.
El policía nos saluda con la V de victoria y Mohamed mea de rodillas.
Nueve personas comparten taxi, ventanillas cerradas, el sol abrasa
y Manu en Tijuana se muere de pena, ciao.
Jaque al rey, carretera cortada y el policía se enfada.
Cuarenta y tres para Marrakech y la family en mobylette.
Por veinte dirhams que nadie me cierra una puerta, pero por diez,
una lánguida serpiente se desliza bajo mi camiseta,
maldición estamos en Djmaa Fna!
Entre el IXX-XX-XXI Marruecos enloquece.
Los hombres de azul te hablan aunque no les veas,
y como las cariocas no son el yoga, diez dirhams no son un euro.
Árabes o bereberes, que mas da todos quieren algo de ti.
Un coche para, se abre el maletero y dos personas asoman la cabeza.
Vamos camino a las cascadas, la carne cuelga, la carretera sube y el sol baja.
O.S.